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SÍNTOMAS

Según su forma clínica, podemos clasificarlo en los siguientes subtipos: superficial o plano, nodular o perlado, ulcus rodens, pigmentado o fibroepitelioma de Pinkus.

  • Carcinoma basocelular superficial o plano: placa rosada, circunscrita, con una fina descamación y a veces con pequeñas costras superficiales. Puede tener los bordes sobreelevados y perlados. De crecimiento lento, puede estar pigmentado y es frecuente observar telangiectasias en la superficie. Su forma esclerodermiforme tiene un aspecto más nacarado con bordes mal delimitados y tiende a infiltrar en profundidad.
  • Carcinoma basocelular nodular o perlado: pápula o nódulo de color oscuro o rojizo y de bordes bien definidos, brillante y de tamaño variable. Presenta telangiectasias y pequeñas máculas grises en su superficie. Puede tener ulceración central.
  • Ulcus rodens: inicialmente se presenta como una ulceración redonda y sangrante. Sus bordes son poco definidos y pueden ser indurados. Este subtipo tiene un carácter más agresivo debido a que progresa en profundidad como una úlcera extensa y destructiva, pudiendo afectar incluso a estructuras anatómicas subyacentes como hueso, cartílago, globo ocular o senos paranasales (carcinoma basocelular terebrante).
  • Carcinoma basocelular pigmentado: cualquier tipo de carcinoma basocelular puede contener pigmento melánico que puede dificultar el diagnóstico diferencial con el melanoma maligno.
  • Fibroepitelioma de Pinkus: se trata de una lesión redondeada, sobreelevada, papilomatosa y a veces pediculada, de color piel o rosada, de superficie lisa y a menudo erosionada. Se localiza preferentemente en el tronco y progresa lentamente.

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