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Cáncer de Piel

Precursores

- Del carcinoma escamoso: Las Queratosis actínicas son las lesiones pre-cancerígenas precursoras del carcinomas escamoso. Aparecen en zonas lesionadas por el sol de forma crónica, como son el cuero cabelludo una vez ha caído el pelo, la cara y el dorso de manos. Se manifiestan como una zona rosada o marrón claro sobre la cual aparece una escama blanca fina que se desprende fácilmente con el rascado. La lesión parece que cura espontáneamente, pero posteriormente vuelve a aparecer una nueva costra, y así sucesivamente. Pueden manifestarse como una lesión aislada o lo que es más frecuente, varias agrupadas en una zona. A lo largo de los años un % de estas queratosis puede transformarse en carcinoma escamoso. Tanto lesiones gruesas como lesiones finas tienen potencial de transformación, por esto es de vital importancia el tratamiento precoz de las queratosis actínicas, para evitar su posible evolución a carcinoma. Las lesiones aisladas pueden tratase mediante destrucción local (crioterapia, electrocoagulación, legrado); sin embrago lo más frecuente es que las lesiones estén situadas sobre un campo de cancerización (piel dañada por el sol con potencial de desarrollar nuevas queratosis actínicas) o que se encuentren múltiples lesiones, y en estos casos lo idóneo es hacer tratamiento de campo. El tratamiento de campo consiste en tratar toda la zona afecta, de forma que se tratan las lesiones visibles y las que todavía no lo son (el daño está solo a nivel de las células). Disponemos de diversos tratamientos, en forma de cremas (imiquimod, ingenol mebutato, diclofenaco, 5-fluoruracilo) o la terapia fotodinámica. En función del tipo de lesiones y del paciente, su dermatólogo le recomendará el mejor tratamiento para usted.

- Del melanoma: Se podría decir que las lesiones precursoras son los lunares (nevus melanocíticos), aunque lo más frecuente es que el melanoma aparezca “de novo” en una zona de la piel donde no había lesión precursora. Algunas personas tienen lunares desde el nacimiento, pero la mayoría de lunares van apareciendo durante la infancia y la juventud. Los lunares presentes desde el nacimiento (nevus congénitos) tienen mayor riesgo a desarrollar un melanoma sobre el lunar, sobre todo si son de gran tamaño o si presentan múltiples lunares. Pacientes con nevus múltiples nevus adquiridos que sean de características atípicas tienen también mayor riesgo de desarrollar un melanoma, por ello está indicado realizar revisiones periódicas de lunares, para poder detectar un posible melanoma que hubiese aparecido y que uno mismo no lo pudiese detectar dado el elevado número de lunares. Además de realizar revisiones periódicas a modo de “prevención” para hacer una detección precoz, el paciente que note que un lunar está cambiando debe consultar rápidamente a su dermatólogo para descartar que se trate de un melanoma. La digitalización de los lunares con sus registros anuales es un método muy útil para la detección de posibles cambios malignos.

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